sábado, 29 de septiembre de 2012

Ilusión

Aprovechando que estos días se celebra el Congreso del PSOE y que, sin ser militante sí que puedo decir que es el único partido al que me he sentido próxima alguna vez, he querido hacer un repaso de temas variados que me preocupan y que, en mi opinión deberían de ser tenidas en cuenta.
Que no se marchite la rosa...
Empiezo por el primer tweet que leí ayer, no recuerdo las palabras exactas pero sí el fin. Se trataba del apoyo del partido a un Estado Federal. Bien, perfecto. Pero no me parece que sea el momento de plantear estos asuntos ni, mucho menos, de que sea el primer tema a debatir dadas las circunstancias actuales. El Estado se ha mostrado ineficiente en la gestión de 17 Comunidades Autónomas, con lo que no me quiero ni imaginar lo que podría ser Estados Federales. Salvo que hagamos un remodelado del mapa político de España. En cualquier caso, por mucho que el tema esté "de moda", no me parece que sea lo que nos deba preocupar ahora.
La cuestión principal, a mi juicio y teniendo en cuenta que estamos hablando del Congreso Regional, debería de ser la económica. El PSOE es el partido en el gobierno y el que actualmente ostenta la poca o mucha capacidad de tomar decisiones que sean vinculantes para la región.
Los recursos son escasos, es el momento de la creatividad y de llevar a cabo un proceso de innvación que permita optimizar procesos sin implicar recursos. Estoy segura de que se puede hacer porque son muchos años trabajando en el Sector Público y conozco bastante de sus ventajas, amenazas, oportunidades y debilidades.
Me da pena ver cómo desde el sector empresarial privado se ve como una amenaza la demanda de crédito privado para financiar la deuda pública. Desde mi punto de vista este es uno de los aspectos a mejorar. No puede ser que en este momento seamos competencia, tiene que haber maneras creativas de cooperar y acceder de manera conjunta a los créditos. Quizás la pelota esté en el tejado de los bancos. Qué tal promover préstamos dirigidos a actividades colaborativas público-privadas que generen crecimiento para la región. La Ley del Sector Público contempla esta figura en su articulado. Sin embargo apenas se utiliza en la contratación de bienes y servicios.
¿Por qué no acudir de manera conjunta a Fondos Europeos? no me refiero solo a subvenciones a fondo perdido, sino a préstamos ventajosos promovidos por el Banco Europeo de Inversiones. Tiene que haber fórmulas que permitan esta colaboración.
Lo cierto es que el Sector Público necesita reordenarse y renovarse. La convivencia de empresas públicas y administraciones que se solapan y que, incluso en ocasiones, actúan como competencia, no ayuda a mejorar los procesos administrativos y, mucho menos, la gestión.
Antes de seguir con las tecnologías hay que innovar en los procesos, la forma de hacer y de decidir. Hay que buscar entornos colaborativos que favorezcan a todos y que nos ayuden a crecer.
Los ajustes en el gasto han de ser racionales y debidamente justificados. Hablamos de transparencia, pero las decisiones que se están tomando se siguen viendo como precipitadas, faltas de análisis y de claridad. Quizás sí se esté haciendo pero, en mi opinión, no se transmite que detrás de cada decisión haya habido un proceso de pensamiento crítico y de pros y contras. Hay que recortar, se recorta. Tijera en mano, sin ver mucho más allá ni medir consecuencias.
El momento es crítico, de cambio económico, pero también social y de valores. Vamos hacia otro modelo de sociedad y todos los sectores deben de tenerlo presente y mirar hacia delante.
Es cansino ver en la prensa las mismas peleas de siempre, la herencia. Aburridísimo en boca de unos y otras.
Hay otra cuestión que me gustaría que se tuviera en cuenta. Y es que tenemos recursos propios altamente formados que se están yendo. Mientras nosotros contratamos a grandes multinacionales para que vengan a organizar nuestros procesos a precios más que discutibles. Inversiones de dudosa rentabilidad y no me refiero solo a la económica. Inversiones con unos costes de mantenimiento que comprometen recursos a largo plazo. Recursos que hay que priorizar recortando de otras áreas que quizás merecería la pena promocionar. Yo me planteo, ¿qué nos están aportando? realmente no tenemos conocimiento en Asturias, en España, para llevar a cabo y buen puerto estas mejoras. Tenemos ingenieros, ingenieras, que se van a otros países porque aquí no hay trabajo para ellos, ellas. Dejamos que empresas multinacionales les exploten, pagamos contratos multimillonarios a sabiendas de que una gran parte es beneficio empresarial y de que los jóvenes que deciden quedarse y apostar por Asturias cobrarán sueldos ridículo.
¿Hasta cuándo?
Mercau de la Puente Arriba, Grátila, Nava. Pueblo ejemplar en solidaridad, colaboración y convivencia.
No se trata solo de formarles, se trata también de mimarles para que se queden y de darles motivos para creer en un futuro mejor para la región. Se trata de hablar con nuestras empresas, de ser conscientes de sus necesidades y de hacerles partícipes de las necesidades públicas. De colaborar, de crecer juntos.
Promover la exportación. Tenemos centros asturianos por todo el mundo, apoyados desde la Administración, utilicemos vías alternativas de promoción regional, usemos las posibilidades que nos dan estos contactos, sean más o menos formales. Seamos creativos en la forma de comunicarnos y relacionarnos con el exterior.
Transparencia. Al sector público le sigue faltando transparencia. Lo he dicho antes y lo repito ahora. No se trata solo de publicar el patrimonio de las personas que ostentan cargos de responsabilidad, sino de darle más publicidad al trabajo ordinario de la administración. ¿Sabe la ciudadanía a qué se dedican nuestros sesudos diputados cuando no están reunidos en la Junta? Sinceramente, yo no. Con lo que es muy fácil pensar que son un grupo de privilegiados que cobran una pasta (ya sé que no es tanto como parece, pero es mucho si tenemos en cuenta que una inmensa mayoría opina que no hacen nada... y claro, por no hacer nada hasta 1000 euros son mucho, sobre todo cuando salen de nuestros bolsillos). Seré demagoga, pero es lo que hay, o lo que yo siento que hay en la calle. Y, a propósito de los sueldos, en mi opinión los cargos públicos deberían de estar muy bien pagados, siempre y cuando fueran capaces de demostrar la rentabilidad social de sus decisiones y actuaciones. Tal y como están las cosas ahora, cualquier sueldo, parece altísimo.
Y los "marrones" que van quedando por el camino... Cada noticia y dato que conocemos sobre el Niemeyer es más vergonzante. Hay que esperar al resultado de las auditorías, pero aquí nadie se pone, por lo menos, colorao. De responsabilidades ya, ni hablamos. Porque esa es otra. ¿No hay ningún responsable de la mala gestión que se ha hecho de los Fondos Europeos? ¿De las obras inacabadas? ¿De los kilómetros de carreteras apenas transitadas?
Es que ya no nos queda Fé. Por mucha simpatía que sintamos, vamos perdiendo la Fé. Nos queda algo de esperanza, confíamos en que hagan algo para mantener viva esa pequeña llama de la ilusión por un futuro mejor.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Evolución o revolución?

Llevo días coleccionando motivos para ponerme a escribir, pero no encontraba el momento. Y este es tan bueno como cualquiera. No doy a basto con tanta ocurrencia. Lo más divertido es el asunto del vídeo erótico, pero no es plan de ahondar en la herida. También tengo algo que decir sobre un artículo que salió estos días en la prensa local donde expertos que representan a algo menos de la mitad de la población asturiana (somos más mujeres que hombres) opinan, sabiamente, sobre nuestro devenir. Tengo curiosidad por conocer la opinión de la otra mitad, algo más abundante y, según dicen los expertos en la materia, mas intuitiva. El tema estrella será el mercado de mi pueblo, por ser de mi pueblo, por lo bien que salió todo, porque es un ejemplo a seguir, porque me sobran los motivos. Pero lo dejo para otro momento.

Hoy me animo a lo grande. Lo más interesante de los últimos días ha sido la propuesta de reforma fiscal del gobierno de Hollande. No dejan de ser experimentos, porque estoy convencida de que realmente nadie tiene la respuesta clave sobre qué camino seguir. Pero por principios me atraen más iniciativas que actúen sobre las rentas más altas, políticas redistributivas, promuevan ayudas al desarrollo empresarial y a la generación de empleo; que planteen recortes que garantice los recursos destinados a educación, sanidad, justicia social, redistribución de la riqueza y promuevan un futuro común en el que quepan todas las personas.

 Por cierto, la semana pasada, hablando con una amigo que sabe bastante más que yo de algunas cosas (en realidad muchas cosas, pero tampoco voy a tirar piedras contra mi propio tejado), me decía que ya no podíamos hablar de crisis, que estábamos entrando en una nueva etapa, un nuevo modelo económico por descubrir... ¡Um! ¡Intertidumbre!. Que las bases sobre las que se sostenía el actual modelo se venían abajo y lo que está por venir, desconocido, es otro planteamiento social y económico diferente. 

Casualmente eso es lo que yo entiendo por crisis. Según Wikipedia, "Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución". (Me gusta lo de "sujeta a evolución", que no revolución). Así que sí. Crisis con mayúsculas. A lo grande, desde la ética, pasando por la economía, la sociedad y la forma de entender la política. De arriba abajo y de abajo arriba. Una crisis incierta porque no tenemos las claves del futuro. Las intuimos. Intuimos que los "tiros" tendrán que ir por el camino de la sostenibilidad. De la cooperación más que la globalización. De la justicia social mas que la económica. (Qué miedo da usar la palabra "tiros" en el contexto actual, aunque sea como parte de una frase hecha...).

Esta crisis está siendo un poco diferente a otras, porque no hay claves. Ni siquiera tenemos claro cuáles son las causas porque, como dice el refrán, entre todos la mataron y ella sola se murió. (Y cuando digo "tenemos" me refiero tanto a las opinadoras de andar por casa, yo misma, como a premios Nóbel estratosféricos). Ahora en lo que toca creer es en la reencarnación de las mentes, ya que no puede ser de la carne, y cruzar los dedos para que lo que venga sea mejor que lo que dejamos atrás. 

Unas y otros opinamos, como si se tratara de una Barça-Real Madrid, y haríamos cambios que los entrenadores, grandes ineptos, son incapaces de hacer. Hay alternativas: podemos dejar caer algún banco, seguramente el desastre no va a ser tan grande y el dinero que nos ahorramos lo dejamos "donde tiene que estar" en educación, sanidad, dependencia, ayudas a la innovación. 

Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia, ahora le toca a Francia. En todos los países se están llevando a cabo recortes más o menos improvisados, poco calculados, con resultados inciertos. Si las cosas siguen así, y por aquello de la globalidad, cualquier día le tocará a Alemania reajustar sus cuentas. Ni China parece estar ya a salvo, a pesar de su altísima competitividad y su habilidad para copiar en barato. 

Seguimos esperando que los gobiernos nos saquen de esta, pero quizás no sea la mejor alternativa. A lo mejor lo que tenemos que hacer es olvidarnos del papel del Estado en sentido patriarcal y protector y asumir que ya somos mayores de edad y que toca buscarse la vida. Si queremos que las cosas cambien no queda más remedio que empezar por cambiar de actitud.Queda descartado cualquier recurso a la violencia, sea del tipo que sea. Tanta memoria histórica y se nos olvida lo principal, cómo empezó todo. Qué cansino resulta escuchar y leer comentarios y opiniones que nos recuerdan una y otra vez aquello de las dos españas. Cuando no las 17.

Es también triste ver como los agentes de lo social: partidos políticos y sindicatos, sigue moviéndose entorno a la idea de maximizar su propia utilidad. Inconscientes unos y otros de la situación de "evolución casi revolución" en la que estamos inmersos.

Como lo que está por venir es diferente, propongo que las salidas que busquemos sean también diferentes y algo más creativas de lo que han venido siendo.  

La huelga. El recurso a la huelga no lo veo oportuno en este momento. La huelga, como la conocemos hoy en día, nació con la revolución industrial. En aquel entonces, que no es este ahora, la materia prima, el capital, la tecnología, estaban en manos de unos pocos. Era un modelo productivo intensivo en mano de obra barata. El único recurso del trabajador para reclamar derechos básicos era dejar de trabajar para presionar al patrón. No hay trabajo, no hay producción, no hay beneficios. Los unos no tenían nada que perder y los otros veían cómo se paralizaba la producción en sus fábricas y con ello cómo se reducían sus ingresos. La huelga afectaba directamente al bolsillo del patrono, del terrateniente. Era un recurso directo y eficaz. Costoso y doloroso para el trabajador pero con el que se consiguieron grandes logros.

El actual modelo de producción ha cambiado sensiblemente. No se trata solo de que la economía ya no se base en el mismo modelo tecnológico, entendido como forma de combinar los factores productivos. Sino que el concepto de patrono nada tiene que ver con lo que fue. Ahora son los mercados, esos grandes desconocidos. La economía financiera. Los gobiernos. ¿A quién hace daño una huelga? A los propios trabajadores, que dejarán de cobrar la parte proporcional a los días no trabajados. A la sociedad que, en el caso de una huelga en el sector público, es la principal afectada. ¿Al gobierno? ¿A los mercados? ¿A la economía financiera que está por detrás de la real y de la que sabemos entre poco y nada?

Toca ser creativos incluso a la hora de defender lo que es nuestro. La huelga no la veo buena alternativa en este momento. La vía política tampoco la veo operativa porque estamos en manos de una mayoría absoluta sorda, ciega y sordomuda. (... Me dejé llevar por Shakira... hablar hablan, pero a mí me gusta más cuando callan, porque están como ausentes... que diría Neruda).

No nos queda otra que ir por libre y apoyar desde abajo cambios que consigan mover a los de arriba. Seguir reclamando cambios en la educación, promoviendo un cambio de actitudes y valores, seguir promoviendo corrientes de opinión y debate, seguir moviendo el pensamiento a través de las redes sociales, el recurso a la creatividad, apoyar a la innovación desde los niveles más chicos: por ejemplo, en el comercio del barrio, mover a la sociedad a expresar su opinión. Fomentar la comunicación, compartir y difundir información de valor. Movernos desde la razón. Es la única manera que se me ocurre de evolucionar hacia esa otra etapa desconocida de nuestra historia económica.

Qué razón tenía Michael Jackson cuando decía aquello de All I wanna say is that they don´t really care about us. Así que toca ponerse las pilas y moverse desde la opinión y la comunicación.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Fraude

Los niños deberían de ser los únicos "traviesos"
Llevo días dándole vueltas a este post. Llevamos meses reclamando al gobierno que intensifique las campañas contra el fraude. Quejándonos amargamente de los políticos, de los banqueros, de los grandes empresarios, de todos los que evaden impuestos y se llevan sus dineros a paraísos fiscales. De las prebendas de algunos alcaldes y sus chanchullos a medias con empresarios con pocos escrúpulos. De los políticos se ocupan otras personas con más información que yo sobre el tema. Leed el post de Antonio Maestre respecto del patrimonio de los diputados.

Y yo, como siempre observando lo cotidiano, me pregunto ¿no hay más fraude que el que mueve millones de euros?. Se me ocurren algunos casos que no cantan tanto como los millones de euros que parece tener Urdangarín repartidos por los paraísos fiscales de medio mundo pero que están ahí:

  • En mis vacaciones en Pirineos el pasado mes de junio, pagué algo menos de 200 euros vía transferencia bancaria por el apartamento en el que alojamos Martin y yo durante 9 días. El resto, hasta casi los 600 euros que nos costó el alojamiento, fueron entregados en mano y sin mediar factura alguna. Fraude por ambas partes, de la propietaria del apartamento, por no darme factura y mío, por no exigirla.
  • La mujer jubilada que se pasa los fines de semana en la cocina del restaurante del hijo echando una mano al mando de los fogones, contribuyendo al saneamiento de las cuentas familiares. Es fraude. Está quitando un puesto de trabajo y trabajando ella misma mientras cobra una pensión del erario público, que somos todos. 
  • El parado que cobra su prestación por desempleo y cuadra el mes trabajando con un colega que hace chollos por las casas permitiéndole "redondear" unos ingresos mientras otras personas en sus mismas condiciones pagan su cuota como autónomos y luchan por mantenerse en el mercado día a día. Fraude.
  • Ese hotelito de cinco estrellas, en mitad de la nada, que se anuncia como el no va más en turismo ecológico y como tal fija sus altísimas tarifas, que cuando llegas te recibe con desconchones en las paredes, grifos que no funcionan, instalación eléctrica "vista", con los cordones al aire, un anunciado párking que no es mas que un gran maizal donde puedes dejar el coche con total tranquilidad y un hippy que se encoge de hombros cuando te quejas amablemente de lo caótico de las instalaciones. Eso sí, a la hora de cobrar el hotelito es un auténtico cinco estrellas. Fraude.
  • Fraude es tener que trabajar 37,5 horas semanales y llegar a las nueve, salir a las dos y trasladar parte de la actividad a la tarde, esa actividad que no he tenido tiempo de hacer por la mañana y por la que me pagarán unos buenos dineros extra para "redondear" el mes.
  • Fraude es llevarse para casa material del trabajo, porque ha sido comprado con dinero público, porque es de todos, porque las gasas que compramos con dinero de todos no tienen porque estar en el botiquín particular de nadie.
  • Fraude es fotocopiar libros enteros para la cría que está en bachiller en la fotocopiadora del curro, a ser posible en color, que queda más auténtico. Fraude doble, por usar recursos públicos con un fin privado; y por copiar un libro, con sus derechos de autor y sus cositas.
  • Fraude o engaño es la mala gestión de muchos negocios de hostelería, fijando precios aleatorios, tratando con desdén a sus clientes, haciendo ostentación de poderío a la vez que no paga las nominas de sus empleados, o les contrata a tiempo parcial, haciéndoles trabajar diez horas diarias por un sueldo de risa.
  • Fraude es lo que hace ese dentista que no te da factura, al que le tienes que pagar en mano el precio que él decide sobre la marcha. Fraude al que contribuimos por no exigir transparencia.

Aire, luz, agua, vida
Pues nada, sigamos exigiendo al gobierno más recursos contra el fraude, a ver si nos pillan. Entre tanto, a lo nuestro, a jugar al ratón y al gato, y que haya suerte. No sé si es que España es así o es una práctica común en el resto del mundo. Pero somos pillos, cada uno a nuestro nivel, y mientras no tengamos claras las cosas de lo público, mal seguiremos. Opinión personal e intransferible y, seguramente, impopular, pero es lo que hay.

lunes, 20 de agosto de 2012

Vacaciones

Lo mejor de las vacaciones es la ausencia de horarios, el poder disfrutar del día como a una mas le plazca. Como única atadura tuvimos los horarios de natación de Martin y las puestas de sol, que nos recordaban que era hora de irse a casa, aunque no siempre hicimos caso del sol y algunos días alargamos la playa mas allá del tiempo.
Las playas... Estas han sido las vacaciones más playeras de los últimos tiempos. Xagó, Barro, San Juan, Vega, Verdicio, Carniciega, Los Quebrantos, Bayas... Las playas del cantábrico. Con su mar helado,  este año sorprendentemente cálido.
Verdes, ocre, turquesa y azul... Negro. Los colores de las vacaciones. El verde de los bosques de eucaliptos, de los pinos, de los praos, de las montañas y los montes que sirven de muralla a las nieblas que llegan del mar. Ocre de la arena. Más fina, más gruesa. Húmeda o seca. Turquesa del mar... a ratos azul... intenso. Inmenso. Negro del carbón en Los Quebrantos, en Bayas.
El mar quieto, bravo, imprevisible. Con sus corrientes, idas y venidas. Espectacular. El sonido de las olas.
Las aventuras de Martin con sus obras de ingeniería. Sus nuevos amigos, esas amistades que no van más allá de las horas que pasan juntos, pero que se viven con la intensidad propia de la edad. Sus incursiones en el agua, a la búsqueda de olas juguetonas que le hicieran saltar, que lo voltearan, que le pasaran por encima o que le impulsaran con su tabla. ¡¡¡Mira mami!!! ¡¡¡Hago surf!!! Y mami feliz. Interminables horas de palas. Ese juego tan sencillo en otros y que a mí se me pone tan cuesta arriba desde el principio de mis tiempos como palista playera.
Horas de paseos al lado del mar. De risas. De conversaciones trascendentes e intrascendentes. Compartidas con amigos, amigas. Horas para retomar relaciones un poco olvidadas. Para encontrar a los amigos del verano y a las amigas del invierno.
Horas para sidrear sin prisas. Para leer las noticias más triviales de la prensa. Incluso interesarse por las aportaciones sesudas de los expertos en Jovellanos y su mundo. La Granda en verano, ese Think Tank de jóvenes promesas.
Días para desinteresarse por las primas y sus riesgos. Por la bolsa y hasta por Mariano y su pandilla.
Días para leer. Maruja Torres, Soledad Puértolas, Saúl Fernández, Santiago Lorenzo... Para identificarse con personajes sencillos, confusos, sofisticados. Aburridos. Interesantes. Rutinarios y atrevidos. Para sentirse un poco en Roma y otro poco en La India. En Barcelona y en Madrid. Para sentirse abandonadora y abandonada.
Tiempo de bocatas y de helados.
Las vacaciones son una especie de impulso para seguir volando. Para detener un poco el tiempo y observar con más detalle lo que nos rodea. Para olvidar las prisas y fijarse en el caracol que toma el sol sobre la pasarela de la duna. En la flor que crece solitaria entre la arena. Para imaginarse algún naufragio tumbada al sol. Para sentir una tormenta acechadora en lo que no es más que una ola brava que rompe en la orilla.
El tiempo de las vacaciones se va y deja una huella en la memoria de todos esos momentos, compartidos o solitarios. Y deja deseos y auto promesas de lo que serán las próximas. Dejan ilusión por lo que vendrá.

Y vendrán más veranos y vacaciones. Entretanto habrá nuevas entradas en este blog al que me estoy aficionando. Opiniones de la vida. De lo cercano.

Vulevo a retomar el día a día de lo cotidiano. Hoy, mi segundo día libre como mamá-Rodríguez, ví una peli que recomiendo: "La felicidad nunca viene sola" pasado el empalago del título, es genial. Divertidísima. Me he reído hasta llorar.
Ah, no solo soy la única responsable de todo lo que pone aquí. También lo soy de las fotos. Otro mundo apasionante.

martes, 31 de julio de 2012

Verano

Verano. Otra vez verano. Ya casi en el ecuador. No estoy segura. Otro más, también diferente. Todos son distintos. Recuerdo el de hace 6 años, el verano del gran cambio. O eso creía, porque el cambio vino después. Ese verano de 2006 fue duro. Intenso. Emotivo. Lleno de dudas. De sufrimiento, la verdad que sí. Un verano que tenía que haber sido de ilusión. Había un bebé en camino. Lo decía el tocólogo, lo decían las ecografías, lo decían el cuerpo, que sin casi darme cuenta iba cambiando, se redondeaba y me recordaba por las mañanas que algo estaba cambiando. Estuve sola, como tantas veces. Y acompañada, pero no era la compañía que necesitaba. Me sentí humillada. Abandonada.

Y la barriga crecía. Al final del verano empecé a sentir pequeños movimientos que no eran gases. Quizás una manita, o un pie que me recordaban que estaba ahí, que ya éramos dos y no estaba sola.

El siguiente verano fue el de la maternidad. Ir a la playa cargada con cochecito, sombrilla, bolsas varias, un bebé regordete y feliz que se comía la arena. Al que le encantaba que le metiera los pies en el agua y jugar con las olas. Al que paseaba por la orilla, con el en brazos. Orgullosa de ser su mamá y de ver sus ojillos en los míos, sonriendo. El verano de los primeros juegos, de las babas, de las primeras cosquillas, ese verano en que fui usada como chupete humano. En que un enanito se colgaba de mi teta y se quedaba extasiado chupando y mirándome. Nuestro primer verano. El verano en que me sentí madre por primera vez.

Haciendo amigos... Volando
Y hubo más. Fuí creciendo como madre. Intentando no olvidar que también soy mujer. Pero creciendo como madre. Renunciando a más de lo que algunos creen. Y esforzándome por ser feliz. Por el, Martin, y por mí. Porque los dos lo merecemos. El y yo. Desde el principio, en el verano de 2006 supe que seríamos dos, para siempre. El y yo. Que no haría nada que no fuera bueno para ambos. Que él sería lo primero. Y lo mantengo. Y es duro, porque se dejan cosas y personas por el camino. A veces duele, pero compensa., Compensa que te despierten por la mañana con una abrazo sincero. Compensa que te abracen con amor después de una tarde dando patadas a un balón. Compensa que te digan Mami, yo también te quiero. Compensa que te abracen por la espalda y te den un abrazo en el muslo, porque no llegan más arriba.

Y este verano también es diferente, porque la personita va creciendo. Se define una personalidad única. Un carácter diferente al mío. Alguien con su criterio, sus filias y sus fobias. Que empieza a relacionarse al margen de mí. Que ya no me necesita tanto. Pero con quien disfrutar con más libertad. De más libertad. El verano de las primeras rutas por el monte. El verano de las primeras aventuras en solitario por la playa... para bañarse en el oeste. El primer verano en que ya no importa tanto perder de vista a mami en la playa (a mami sí le importa, pero la aventura es la aventura). El primer verano solos de principio a fin. O no. Todavía estamos en el ecuador.

El primer verano de muchos otros que están por venir. Diferentes. Unicos.

martes, 24 de julio de 2012

Hoy la vi

Esta mañana. Ahí estaba. He visto la crisis delante de mis ojos. Subía a trabajar y, como suele ser habitual salvo prisas de última hora, cruzaba el parque escuchando las noticias y observando las flores, que están preciosas en estas fechas. Sobre todo los días de luz.

A la altura del Escorialín había tres personas sentadas en un banco, dos hombres y una mujer. Una cuarta persona estaba de pie, de espaldas a mí. Los cuatro vestían ropas demasiado pesadas, grises y ajadas para la época en la que estamos. Incluso tratándose de Asturias. Varias capas de chaquetas, camisas, El que estaba de pie llevaba puesto un viejo abrigo, marrón y deslucido.

Uno de ellos tenía un papel sobre el regazo con algo que me pareció algún tipo de embutido. El que estaba de pie sacó de una bolsa de plástico una barra de pan mientras el tercer hombre le acercaba una navaja.
Grátila. Nava
Los cuatro tenían la mirada cansada, de desánimo, la mujer me miró al pasar y sentí el reproche en sus ojos. Quizás por mi forma de mirarles, o por lo inoportuno del momento. Por sentirse observada en esa circunstancia en que ella seguro que hubiera preferido estar en otro lugar. En otra compañía.

Ví la crisis.

Al lado del banco había dos o tres maletas pequeñas. Quizás lo que les quedaba de otra época que habrá sido mejor. Una época en la que habría una casa, una familia, unas tazas de café, prisas por llegar al trabajo. Vidas e ilusión.

Y ví esas miradas de desesperanza. Cuatro desconocidos compartiendo una barra de pan y algo de relleno. Y pensé en los mercados, ellos tan racionales. En el gobierno, tan caótico en sus idas y venidas. En todo lo que nos queda por vivir. Pensé en Martín. Y en el futuro.

Era la crisis en forma de personas. Ya no es Grecia, es España.

PD: Esta mañana los he vuelto a ver. Con más detalle. Hoy vi que llevaban un par de sacos de dormir y las legañas puestas. Creo que duermen en el parque. Estoy empatizando con ellos. Tienen pinta de personas honestas con mala suerte. Hoy bajaban charlando, con las mochilas al hombro. Y no, no son peregrino, les delatan los zapatones, nada apropiados para hacer El Camino.

miércoles, 18 de julio de 2012

Revolución

Nada. Que yo sigo sin verlo. No acabo de vder la luz al final del túnel. Esta mañana, hablando con un compañero, comentábamos que era el principio de una nueva revolución industrial, y esta tarde leí una entrevista que me reafirmaba en la idea de revolución.
No estoy de acuerdo en parte de su contenido. No hay más que echarle un vistazo a los presupuestos, sean del Estado o de la Comunidad Autónoma para ver que los recortes son imprescindibles. En Asturias, con gobierno socialista, se anuncia que este año cumpliremos el objetivo de déficil... eso sí, con una ayuda de 666 millones de euros (tiene bemoles lo del 666) en forma de crédito extraordinario. Vamos, que sí... este año no gastaremos mucho más de lo que ingresamos (1.5% sobre el PIB, si es que efectivamente cumplimos), pero gracias a una ayuda en forma de deuda, de "solo" 666 millones de euros. Calderilla. Teniendo en cuenta que somos una población de 1.070.000 habitantes, "solo" tocamos a unos 622 € por cabeza. Eso sin contar con el resto de préstamos y créditos que actualmente mantiene el Principado con el BEI, bancos, proveedores, etc.
Y hablamos de Asturias, que no es de las regiones más endeudadas, ni con mayor déficit.
Sí, los recortes son inevitables. La situación no es sostenible y el gasto corriente: pagar nóminas de empleados públicos, pagar los gastos de funcionamiento de los servicios: luz, agua, farmacia, contratos de mantenimiento y servicios, etc se "comen" los ingresos cada vez más escasos de la administración.
Y nada de agobiarse, ¡¡que son dos días!!
Es un hecho y una realidad. Las empresas cierran, los trabajadores se quedan en el paro y dejan de aportar tanto vía IRPF, como vía cotizaciones sociales. Las pequeñas empresas cierran, baja la recaudación del Impuesto de Sociedades; las grandes se van porque no somos competitivos (es mucho más barato el carbón de sudáfrica, o de Chile... con condiciones de trabajo infrahumanas).
La subida del IVA es, a corto plazo, la única alternativa que tiene el gobierno en este momento para recaudar lo suficiente para mantener unos ingresos que garanticen los gastos básicos del Estado. Medida cortoplacista y desesperada, como bien explica Javier García, Sintetia, en su artículo "Cuando el IVA va, los incentivos vienen". Pero es lo que hay.
La situación es la que es, y esto es inevitable. Lo que es evitable es que siga siendo así. Hay que aprovechar para reformar el Estado, es evidente que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, no ha sabido prever que esto podía pasar y no está siendo capaz de actuar y de adelantarse a lo que dictan los dichosos e insaciables mercados. Hay que recortar, sí.
Pero también hay que estimular a la economía porque sino nos ahogamos. Y hay que cambiar  las leyes para proteger a la ciudadanía de la avaricia de los mercados (César, ya lo sé, no todos son iguales). Hay que reformar la estructura política del país. Hay que modificar la Constitución y hay que construir una sociedad realmente democrática. Estamos en manos de un partido con mayoría absoluta, con más de tres años de gobierno por delante, ninguna voluntad de diálogo y escasa capacidad de actuación para los que queremos otro Estado.
Toca revolución. Pero revolución pacífica. Echemos mano de la memoria histórica. Ahora somos una sociedad más evolucionada, más desarrollada y con más conocimiento de causa que en el año 34. Que en el 36. Me horroriza la situación que estamos viviendo. Pero también los aplausos enfervorizados a un minero que grita en televisión que por sus "cojones el su fíu va a seguir trabayando en la mina". Quiero entender que los aplausos eran por el coraje de luchar. Porque fíos tenémoslos muchos. Y a todos nos gustaría que el día de mañana tuvieran un buen trabajo a la puerta de casa, para no perderlos de vista. Pero la realidad ye la que ye.
Y tengamos en cuenta que hay que elegir, o seguimos formando parte de este mundo global, liberal-capitalista, el mundo que impera, o rompemos nuestra pequeña parte de la baraja y optamos por un nuevo modelo social que ni conocemos, de tan nuevo.
Hórreo de mi tía Mercedes. En Piloñeta, Nava.
La economía está evolucionando más rápido de lo que creemos. La revolución industrial del siglo XIX supuso un nuevo modelo intensivo en mano de obra. La actual revolución industrial es de transición hacia un modelo tecnificado. Un modelo en el que el factor productivo más relevante ya no será la mano de obra, sino la tecnología. La forma de combinar los factores de producción y el conocimiento. Este nuevo modelo tecnificado y globalizado tendrá por delante el reto de ser capaz de cubrir las necesidades de 7.000 millones de personas en todo el mundo. Está obligado a ser un modelo sostenible, distinto del actual.
Hay que potenciar el conocimiento, el uso de las nuevas tecnologías. Ya no van a venir grandes empresas a darnos miles de puestos de trabajo porque no, para eso no somos competitivos. Y no lo somos porque hemos alcanzado unos niveles de bienestar social que tienen un precio. Por desgracia son competitivos aquellos países en que la vida humana vale bastante menos que en nuestro país, donde la calidad de vida de las personas deja bastante que desear. Ese modelo industrial no nos vale. Tampoco tenemos potencial energético, somos deficitarios en producción de energía y la que producimos es cara. Por cierto, que sigo echando de menos un Plan Nacional de Energía.
No poseemos materias primas.
¿Qué tenemos? Un país diverso. Patrimonio histórico. Reservas de la biosfera. Parajes Naturales Protegidos. Mucho humor. Sol... Y conocimiento. (Interesante artículo sobre el último estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de investigaciones económicas). Exportamos titulados y se cotizan al alza. Aprovechemos esta ventaja competitiva. Aprovechemos también las oportunidades que nos dan las TIC para globalizarnos y salir al mundo. Aprovechemos el tirón que tienen algunas de nuestras empresas para exportar y salgamos al mundo sin salir de aquí.
Tenemos también una cultura que cambiar. No hemos acostumbrado al comercio fácil y barato. A coleccionar objetos, nos hemos olvidado de las personas. De la tendera del barrio. De la panadería de la esquina. De la tienda de ropa que vende diseños propios. Es más cómodo, y más barato, comprar en los grandes centros comerciales, a las marcas "baratas" y llenar vestidores (porque con los armarios no nos llega) de prendas que nos pondremos una o dos veces. Hemos renunciado a la calidad por la cantidad. Hemos dejado de valorar las cosas por lo que son.
El cambio es importante. Los políticos no están preparados para asumirlo, pero dudo que nosotros lo estemos.

Y, resumiendo, un deseo: no paralicemos el país, porque es lo último que necesita.