martes, 3 de noviembre de 2015

No estoy

Ya no estoy.
Hay recuerdos en las piedras
pero no para construir castillos,
sino para destruir los puentes que nos quedan.
No hay comunicación.
Me inventé un mundo en imágenes
en el que tu y yo hablábamos
usando el mar, el color, la luz.
Y el verde
de las montañas.
Y los grises
de las piedras.

Las mismas que usaste para derribar el puente.

jueves, 23 de julio de 2015

La ventana

Estaba la oscuridad, la ventana, la luz, el verde frente al negro. Eran los restos de un incendio, quizás había sido un edificio anexo a la antigua mina, abandonado, desierto, frío. Las ruinas de un pasado de carbón, de miedo, alcohol, miseria e ignorancia. 
Buscaba perderme un momento y disfrutar del placer de imaginar otras vidas entre aquellas vigas quemadas, casi ardientes; buscaba la luz que entraba por el portillo, justo enfrente de la puerta, del dintel ennegrecido bajo el que observaba los restos de otra época. 


Y otra vez volvió el recuerdo de tu abrazo. Y tu mirada. Y tu sonrisa. Pero, sobre todo, tu abrazo envolvente. Las dos manos rodeando la cintura, cruzadas. Los antebrazos apoyados sobre la pelvis sobresaliente. Ni más arriba, ni más abajo. Y los cuerpos perfectamente unidos y acoplados. Yo, tratando de guardar el equilibrio de puntillas, para garantizar que cada parte de mi cuerpo reposa exactamente en el lugar que le corresponde del tuyo. Mis brazos envolviendo tu cuello. Mis manos, enlazadas. La nariz perdida entre la oreja y el pelo; a tu lado derecho, mi lado izquierdo. Perdida en el aroma, tan familiar, de los años.
Quiero escaparme por el ventanuco y correr a buscarte, porque a través de la puerta lo único que he encontrado es escoria, ceniza, restos del incendio, una lámpara de gas colgada y perdida... Y la bocamina, por la que se perdían antaño las ilusiones y las vidas. 
Es entonces cuando me doy cuenta de que tu has quedado dentro mientras me empujabas hacia afuera. Me atraías con tus brazos y me repelías con tus silencios que se fueron haciendo cada vez más sonoros y contundentes. 
Si salto ya no será para encontrarte, será para encontrarme. Ya no me perderé más en esos brazos ni en esa sonrisa. Y me encontraré pero seré otra.


miércoles, 3 de junio de 2015

Libre

Llegábamos al final del camino, atardecía un día cálido y gris. Pálido... al paisaje le habían robado los colores y todo se veía en un tono casi nacarado... no había niebla, pero pesaba la ausencia de luz y la cercanía de la noche mimetizaba y confundía los matices de azules, verdes y ocres. 

Caminaba sola, éramos muchos. Unos delante, otro grupo detrás y yo, sola, observando el mar, en calma. Increíble cantábrico en paz. 

Un grupo de gaviotas sobrevolaban una zona próxima al acantilado, las busqué con el objetivo de la cámara y me encontré con ella, Libertad, volaba sola, en círculos concéntricos. A una distancia prudente del mar, de sus compañeras y de mí. Casi sentí que nos vigilábamos mutuamente. ¿Quién será más libre? Ella tenía todo el cielo, yo la tierra y, para ambas, el mar. Tan quieto.


Después de trazar círculos, elipses y bucles, arriba y abajo... se alejó, sola, mar adentro. Y se fundió con los grises, los azules y los verdes. Al fondo, en el horizonte, se intuía una línea naranja. Creo que volaba hacia la luz. Libre.


Nota: Esta entrada está inspirada en el momento, en la imagen y en el preciosísimo haiku escrito por ©SandraSánchez(Pulgacroft) www.letricidiospremeditados.blogspot.com

El vuelo libre 
de una sola gaviota
ya ocupa el cielo.

domingo, 24 de mayo de 2015

Pistas

Las flores,
me gustan en el campo.
Lo que de verdad disfruto,
son los abrazos.

Mamolina

 Soy la feliz mamá de este chavalín que siempre va con prisas, amante del deporte, las peonzas, las mates, los animales y los globos terráqueos. Destructor de playmobil, y de los juguetes electrónicas en general. Teórico del amor y de la vida. Feliz casi a diario, salvo en esos momentos en que algo se pone cuesta arriba y lo que era un gran día pasa a ser el peor de su vida.

Al que le gusta verme sonreír, porque estoy más guapa.
Al que no le gusta que me ponga coleta, porque estoy más fea.
Al que le gusta mi pelo largo, porque mis rizos molan.
Al que le gusta dormir conmigo, porque sino, me siento sola, y estando él...
Al que le gustaría que tuviera un novio, porque a muchos novios les gusta el fútbol y sería guay.
Al que le duran los playeros una media de tres semanas. Y los chándal dos...
Al que no le gusta dibujar, ni pintar, pero de repente te sorprende con una obra cubista que dejaría mudo a Picasso.
Al que no le cuadra que Dios exista porque no tiene sentido ese lío de nacer cuando ya existía el mundo, dejarse morir, resucitar... volver a desaparecer... un sinvivir.
Al que le gusta la fabada, la carne poco hecha, las madalenas de chocolate y los donuts de colores.
Al que no le gustan los besos pero se deja hacer, poniendo los carrillos y riéndose: ay, mamolina, qué besucona me saliste...



Puedo asegurar que esta es mi faceta más exitosa. Y la que más feliz me hace, a miles de años luz del resto.
Me felicito por ello.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La Puerta

Voy entendiendo el resto de puertas que se cierran: era fácil, solo quedaba una entre abierta. Eso me convierte ya en una spam de pleno derecho y me da libertad para hablar como quiera y de lo que quiera, a sabiendas de que al otro lado solo existe la nada.

Me diste un "dato" y monté una hipótesis, que no requería de un modelo científico demasiado complejo que me permitiera deducir la tesis, sobre la que formular el teorema de lo que esta relación es: La nada. 

No hay relación afectiva, porque para eso ya está(n) otra(s) persona(s); no la hay profesional, ni familiar, ni vecinal, o sindical. No la hay de amistad, porque no hay encaje en ese perfil de lo que se espera en una relación de amistad (cero preguntas, no decir, no expresar, mantener alejados los sentimientos, pensamientos, dudas... en definitiva, renunciar a lo que se es). Todo o nada. 


La nada. Hasta ahí llegó el método científico. Y monté mi teorema de las palabras muertas que no tienen un destino porque en la comunicación es imprescindible un emisor, un mensaje y un receptor. El emisor no ha sabido emitir el mensaje conforme a los parámetros esperados (y desconocidos); el receptor no está receptivo y la fuerza de la idea se pierde entre sujetos, verbos y predicados confusos. Caóticos. Se pierde el determinismo de una idea que no es.

Qué gusto dar dejar que fluyan las palabras sin necesidad de tener que buscar la fórmula más adecuada para hacerse entender. Y que no haya nadie.

lunes, 16 de febrero de 2015

No has sido más que un fruto del árbol de mi imaginación. He querido a la persona que me inventé, te soñé en las noches de soledad, te di unas manos, te dibujé sonrisa, una mirada melancólica y te adorné con un cuerpo flaco, pero atlético, dos ojos preciosos y un bosque de pelo en el que dejarse ir.

Te doté de sensibilidad, te disfracé de ternura, olvidé la rugosidad de tus manos y las hice delicadas. Más finas, suaves. Pétalos de piel sobre piel.

Ignoré tus amenazas, escondidas detrás del verdor de tus ojos; la pinté de azul, el azul de la tristeza. Te inventé un pasado, porque tu presente merecía un pasado infeliz, de niño solitario, incomprendido, esquivo.

Inventé tus otras vidas, tus búsquedas desesperadas de afecto. No, no. No buscabas sexo, necesitabas amor, y andabas por el, por las carreteras, en los posos del vino, en tu cama y sus camas. Y lo encontrabas y, al minuto, se esfumaba y te quedabas otra vez solo, son tu cabeza, tus miedos y sus amenazas.

Yo a través de ti
Inventé mil excusas para tus silencios y tus huidas. Imaginé tu debilidad aun sabiendo de tus fortalezas.

Te inventé atento. No hablabas pero escuchabas. No recordabas lo que había dicho. No importaba. Yo hablaba, me perdía, te provocaba. Necesitaba tus respuestas y las inventaba.

Y tras la provocación, la ira. No, no era tal. Era la respuesta normal a mi falta de tacto. Te provocaba. Eras mi invención y sabía los efectos de la provocación. Te dibujé calmado. Pero el esbozo no se materializó. No pude con la ira y la huida.

No fuiste tú. Fui yo. No hay rastro de ti en ese muñeco de carne, hueso, vísceras y sangre que soñé. No hay sentimientos, emociones, pasiones, pensamientos… en esa mente que inventé solo para ti. Y para mí. Hay tu. Un único pensamiento. Una única realidad. Tu.


No existes. 

lunes, 5 de enero de 2015

Silencio

Callas y me pierdo en tus silencios. Se alarga la comida. Se enfría el alma y ya no hay quién trague ninguna de tus miradas. Frías. Solo porque pregunto.
Hablo. Del pasado, del presente, del futuro. Invento historias, tuyas y mías y me creo parte del ayer y te imagino y sueño. En otra vida, en otro momento. Deambulo por tus pensamientos ocultos y opacos. Buceo en un mar de ideas que no existen porque no encuentran palabras para salir por tu boca.
El Atlántico. Desde la costa de Lugo. Galicia

Te invento. Te creo a mi imagen y tu semejanza. Y callas. Porque no quieres que sepa quién eres. No tienes pasado. No sabes qué futuro te espera. 
Surfeas por el presente sin profundizar en el mar de las emociones y te dejas llevar por las olas. No hay palabras. Solo la mirada frío y opaca que se clava en mí cuando pregunto, imagino e invento. 

¿Quién eres? 
Callas.
¿Qué quieres?
Callas.
Vámonos...

Y, entonces, soy yo la que calla y te imagino, te invento, me pierdo en un mar de palabras que no tienen salida ni escapatoria. En un mar en el que no sirven las aletas de la comunicación. Me pierdo en tus pensamientos, que son los míos. Y callo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Letras

He sido retada a poner la lista de los 10 libros que han marcado mi vida y ahí van... no soy de retos, ni tibu, ni cubos de hielo ni gaitas pero este me hizo pensar y recordar y volver a sentir y emocionarme y tener mi momento de insomnio y me dí cuenta de que sí, de alguna manera cada libro que leí marcó un poco mi vida. Ahí van:
 
  1. Caperucita y los músicos de Bremen. Un pequeño libro con dos cuentos que mi vecina me leyó varias veces la noche que murió mi padre. Le pedía compulsivamente que me lo leyera y releyera... Tenía cuatro años. Pili ya no está. Pero siempre me acordaré de ella y de esa noche en la que no sabía nada y lo sabía todo.
  2. El principito. Antoine de Saint-Exupéry. Mi primera y última incursión en el teatro. Representamos la obra en el colegio y leímos el libro varias veces. Tendría ocho o nuevo años.
  3. Los cinco en las rocas del diablo. Enid Blyton. Cito uno de ellos, pero me quedo con casi todos los que leí. Me encantaba el personaje de Jorgina. Los sacaba de la biblioteca del cole y vivía cada aventura como si fuera la protagonista de cada historia.
  4. Holocausto. Gerald Green. Cambió mi percepción de la humanidad en su conjunto. Quizás lo leí demasiado joven, tenía unos catorce años.
  5. La insoportable levedad del ser. Milan Kundera. Lo leí con veintipocos... me fascinó la historia de Tomás y Teresa. Intenté leerlo años después, pero no fue lo mismo.
  6. Cien años de soledad. Gabriel García Márquez. Cito uno, pero todo el realismo mágico me
  7. Paula. Isabel Allende. Ahora que también soy madre, no sé si lo podría volver a leer. Seguramente no. Como las películas, no me gusta releer los libros que me llegaron al alma, porque las segundas veces no impactaron tanto como las primeras, y prefiero quedarme con el recuerdo de lo que fue, más lo que la memoria, ella tan poco de fiar, ha creado.
    Pepe, me ha hecho reír y también recordar
  8. Amor, curiosidad, Prozac y dudas. Lucía Etxebarría. Con este libro fui consciente de que en el mundo había almas mucho más atormentadas que la mía. Llegó en mal momento, de aquellos polvos estos lodos. Quizás fue el libro de cabecera de mi educación sentimental. El resultado, incalificable.
  9. El mundo de Sofía. Jostein Gaardner. Fan de la filosofía, desde siempre, aunque demasiado perezosa para leer a los clásicos sin anestesia. El libro perfecto para conocer la esencia de cada uno y hacerse una idea de cómo se fue elaborando la historia del pensamiento.
  10. Tokio blues. Haruki Murakami. A pesar de haberlo leído ya en los 2000 tengo vagos recuerdos de él, pero fue de los primeros en venirme a la cabeza, por algo será. Tokio, amores, desamores, luchas, cultura...
  11. La elegancia del erizo. Muriel Barbery. Algo en la niña protagonista, Paloma, me recordó a la niña que yo había sido. Empaticé con ella desde el momento cero, a pesar de no tener nada en común.
  12. Cosas que los nietos deberían saber. Mark Oliver Everett. Cuando lo leí, Martin tenía unas semanas, o días... porque sí, los bebés dan que hacer, pero no tanto. Y pensé que sería un buen libro para recomendarle cuando tuviera unos años más.
Tenían que ser diez y salieron 12, pero no sabría cuál quitar, así que... ahí quedan. 

viernes, 29 de agosto de 2014

Rojo

Escribo
para que el agua envenenada 
pueda beberse

Cita de Chantall Maillard, citada a su vez por Sergi Bellver como prólogo a su "Agua dura"... 



... La leí y encontré las palabras que una vez, hace ya varios quinquenios, me empujaron a escribir en mi pequeño diario de piel falsa roja y candado dorado. En realidad, no fueron las palabras las que me empujaron a escribir, las palabras lo que hicieron fue ponerlo fácil. En once años de vida, de inexperiencias vitales, de vivencias desde la estratosfera de mi mundo, ya había veneno. Y a través de las palabras y del diario rojo y el candado dorado encontré la manera de dar salida al veneno. Es lo malo de no haber nacido con lengua viperina. O sí, la hay pero no vino de nacimiento, se desarrolló gracias a las palabras que no tuvieron espacio en el diario rojo de candado dorado.

Unas palabras quedaron escritas: tinta azul siempre. Otras palabras se perdían en el océano de ideas deslavazadas del cerebro. Un caos frenético de letras y palabras que vagan (todavía lo hacen) como para encontrarse, como La Maga y Horacio. A veces lo hacen y salen, por los dedos. O por la boca, con la ayuda de la lengua viperina que lo es, pero menos. 

Ya no hay diario rojo de candado dorado, pero hay libretas, anotaciones, discursos a un auditorio vacío y palabras que fueron cogiendo forma y crecieron, se hicieron mayores y formaron frases que le dieron sentido al caos. Y el agua envenenada nunca dejó de fluir y fue saliendo y abandonando las oscuras cavernas craneales. Fuera neurotoxinas. Hágase la luz. Fuera palabras venenosas. 

Quizás algún día puedan beberse. 

jueves, 29 de mayo de 2014

Edelweis

No es dureza. Es flexibilidad. Y adaptación.

No es valentía. Es adaptación.

No es inconsciencia. Es flexibilidad.

Es querer.

Es sobrevivir. Y supervivir.

Lo veo en las flores silvestres que ponen la nota de color a la montaña, a las dunas de la costa... en la nieve.

Edelweis.
Flor silvestre. Valle de Ardisana. Asturias.

Resisten, sobreviven y crecen más fuertes, con más color, más íntimas y más descaradas. Descarnadas de azotes.

El alma rota que se recompone cada vez con hilos de oro.

Tejida con las agujas de la frágil autoestima que sobrevive al naufragio.

Siempre sobrevive algo. Y ese algo es la semilla de lo que está por venir.

Una historia incompleta de pérdidas.

Por el camino van quedando rastrojos, harapos, objetos inútiles y restos de vísceras...

Siempre lleva algo consigo. Aplica paciencia, pone humor, teje su coraza y sueña con el camino por andar.

Se sabe un poco más fuerte. Edelweis.

Hay futuro. Sobre todo, hay presente. Y color. Y las raíces tejidas con los hilos de oro.

Restos de las pérdidas.

Resiliencia.


jueves, 15 de mayo de 2014

Dejar

Posponer. Dejar que venga pasando el tiempo desde la ausencia.

No pensar. 

Que el tiempo fluya y lo dilapide todo.

Que no queden ni los posos de lo que fue.

Nada. Ni los recuerdos de abrazos y besos.

De los que se fueron. De los que llegaron  sin querer. De los que se detuvieron... y pasaron.

Que fluya y se diluya en otros brazos secos. Olvidadizos. Pétreos.

Que los próximos besos, sus besos, sean los de después y y sepan a óxido y herrumbre. 

Al frío del alma que ya no es.


Y allí, al fondo, la soledad

miércoles, 23 de abril de 2014

Seis

Supe de las sombras el mismo día que le conocí. La mirada oscura y destemplada y la forma esquiva de mirar me decían que, a pesar de las luces de cruce, que me daba de manera intermitente, había algo frío y descarnado en el interior. Que era mejor mirar para otro lado porque me acabaría deslumbrando. 

Con el tiempo, las luces se fueron apagando, la intermitencia se retardaba y las sombras lo iban llenando todo. Las sombras. No sabría decir. En realidad no hay sombra sin luz.


Finalmente se hizo la oscuridad. Y lo vi todo claro. Me engañaba. Nos engañaba a ambos. Lo supe desde el primer día. El pozo era oscuro y turbio. La mirada esquiva porque el interior era un mar de pesares, de inquietudes, de miedos y de desprecios. En el interior, un alma tan oscura que no existía. Era la nada.

Seis. 

Antes cuatro.

No era la primera vez. Quiero que sea la última.

lunes, 17 de febrero de 2014

Imágenes

¿Qué es lo que te pone? No lo sé.

Me lo preguntabas hace una semana y hoy, callejeando sin rumbo mientras dejamos pasar la hora antes de recoger a Little, pienso en esa pregunta. Nada inocente. 

Busco una respuesta y no la encuentro. Solo sé lo que no me pone: los silencios, el desinterés con que finges escucharme, los monosílabos con los que respondes a mis preguntas, la ausencia de planes, las pelis de acción que llenan el cajón de las imágenes robadas. No me ponen. La frialdad con que le tratas a él. No hay excusa.

Callejeando llegamos al muro. Cae la noche. El cielo se ilumina rojizo sobre San Pedro, que destaca entre los nubarrones negros, amenazantes. El sol se resiste a ponerse. Algunas personas pasean por la orilla. La mar está batida. Qué cielo, te digo. Ambos sacamos nuestros móviles y tomamos una imagen de ese momento. El cielo, el mar, el horizonte. Al oeste, el sol, se resiste a ponerse.




jueves, 16 de enero de 2014

Sobre los presupuestos en salud (II)

Me preguntaba alguien, en relación al anterior post, si la política de incentivos desarrollada en el ámbito de la gestión clínica había sido exitosa. Pues, depende. 

En términos globales, no. El gasto sanitario público en la región se ha mantenido al alza en los últimos años, la tendencia alcista se está reduciendo como consecuencia, sobre todo, de la crisis económica y su impacto en la oferta de servicios. Y por las medidas tomadas desde el Gobierno Central en Madrid para reducir el gasto farmacéutico. 

¿Qué impacto real tiene la gestión clínica sobre la eficiencia del sistema? ¿Y la política de incentivos? En mi opinión, la gestión clínica aporta beneficios, aunque en el corto plazo no parezcan relevantes. Es importante que los y las profesionales que trabajan en el sistema sean conscientes de la repercusión económica que tienen las decisiones clínicas y asistenciales que toman en el desempeño de su labor. En este sentido, establecer objetivos económicos a las Unidades de Gestión es una medida, desde el punto de vista estratégica y de sostenibilidad, muy relevante. 

El establecimiento de objetivos económicos y su vinculación a incentivos puede generar comportamientos perversos que incidan negativamente sobre la calidad del servicio y la seguridad de los pacientes. Se incluyen, por tanto, indicadores que midan la diligencia en la prestación para evitar que las medidas económicas puedan redundar en una peor calidad. 
Faro de Foz. Lugo. Galicia.

A priori, todo correcto. La parte negativa del modelo... La que refieren los profesionales adscritos, voluntariamente, a las unidades de gestión. Que los objetivos no se pactan, si

 
no que se fijan unilateralmente. Que no tienen suficiente margen de maniobra. Que el trabajo de obtener muchos de los indicadores no compensa el valor intrínseco del indicador. Que las metas, en ocasiones, no son alcanzables. Y, si preguntamos a nuestra Consejería de Hacienda, nos diría que hay un aspecto negativo más. ¿Cómo podemos hablar de ahorros y de pago de incentivos cuando la realidad es que el gasto se sigue incrementando?

Un fallo que tiene el sistema, siempre según mi punto de vista, en el aspecto económico, es que se ha optado por un modelo de contabilidad de gestión orientado al coste completo. Error. Las unidades de gestión tienen su papel relevante en un componente de la eficiencia: la técnica y, en algunos casos, la organizativa; pero ninguno sobre la asignativa. Los precios a los que se compra, les vienen dados; actúan sobre los consumos: farmacia, pruebas diagnósticas, consultas a especializada, estancias, guardias... pero no sobre el precio de los factores productivos. Quizá habría que ir a otro modelo de imputación presupuestaria y de análisis de costes.

En los modelos de incentivación aplican las teorías de la información, de agencia, la función de utilidad individual y agregada. El modelo será óptimo si es capaz de alinear intereses de la organización con los intereses privados de los profesionales. No siempre ha de derivar en una asignación económica, es importante conocer los componentes de la función de utilidad de la unidad y las personas que forman parte de ella. Y promover la incentivación en los aspectos más valorados: formación, prestigio, promoción, tiempo para investigación.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Sobre los Presupuestos en Salud

Hace unos días alguien me preguntó cómo asignábamos en España los presupuestos a los servicios sanitarios. No me pareció fácil responder sobre un mensaje, así que lo dejé para un post en este mi blog, en el que todo cabe. Por lo menos todo lo que me interese. Si alguien espera que algún día hable de fútbol para algo más que no sea criticar a los clubes que vaya perdiendo cualquier esperanza. Por ejemplo.

A lo que iba. ¿Cómo se presupuestan los servicios sanitarios? Empezando por lo más macro: El Estado, el gran financiador, asigna parte de lo recaudad vía impuestos, a las Comunidades Autónomas, atendiendo a los criterios establecidos vía LOFCA, Ley Orgánica para la Financiación de las Comunidades Autónomas. Estos ingresos, más los generados directamente por las Comunidades, conforman el monto de disponibilidad para gastar de las administraciones autonómicas.

¿Y en qué lo gastan? En servicios públicos como educación, sanidad, servicios sociales, mantener la estructura de la administración, infraestructuras, justicia, etc. Concretamente, la sanidad es gestionada por la Comunidad Autónoma, en este caso Asturias, desde el 1 de enero de 2002, en que se recibieron las transferencias del Estado. 

Con lo que ya tenemos la respuesta a la primera parte: La Sanidad macro se financia vía impuestos, propios y transferidos del Estado. 

¿Qué parte del presupuesto de la Comunidad Autónoma se asigna a la Sanidad? La que sus señorías de la Junta del Principado decidan. Cada Consejería elabora el presupuesto de su ámbito, atendiendo a criterios como el gasto histórico, nuevos proyectos, las directrices de la Consejería de Hacienda, etc. El presupuesto global se lleva a la Junta, y se aprueba... o no. 

Nuevo Hospital Universitario Central de Asturias

Se apruebe o no, hay presupuesto, si se aprueba tendremos un Presupuesto a futuro. En caso de que no se apruebe tendremos un presupuesto prorrogado. ¿Qué quiere decir? Que se mantienen las partidas para gastos corrientes: personal, bienes y servicios... y, en el caso de las inversiones, solo las que ya estuvieran previstas en ejercicios anteriores como gastos plurianuales, que afectan a más de un ejercicio económico. Resumiendo, no se pueden hacer nuevas inversiones. En los tiempos que corren, en que las inversiones están bajo mínimos, no es el mayor de nuestros problemas.

Seguimos descendiendo. Sanidad ya tiene su presupuesto. ¿Cómo financia al proveedor de servicios, en este caso el SESPA (Servicio de Salud del Principado)? Técnicamente, a través de una transferencia. Formalmente, a través de la compra de servicios materializada en un contrato, sin entidad jurídica, llamado Contrato Programa.

El Contrato Programa establece las líneas estratégicas, objetivos, metas e indicadores que debe de cumplir el Servicio de Salud para el período temporal establecido. Incluyendo aspectos no solo económicos, sino también asistenciales, de calidad, seguridad del paciente, farmacia, efectividad... Realmente la consecución o no de los objetivos no está ni penada ni premiado. Es una declaración de intenciones, un acuerdo entre dos partes. Una forma de expresar en términos no económicos la razón de ser del Servicio de Salud.

El servicio de salud, a su vez, firma acuerdos de gestión con las áreas sanitarias, una traslación del contrato programa a cada una de las 8 áreas geográficas en que se organiza el sistema de salud en la región. Los objetivos se fijan en función de las características de las áreas: población, dispersión, nivel de recursos, infraestructuras, actividad, etc. Con este presupuesto, las áreas tienen que ofertar una cartera de servicios, suficiente para cubrir las necesidades de su territorio, que incluye tanto la Atención Primaria de salud, como la Especializada. Todas tienen un hospital de referencia de nivel, al menos, comarcal.

Finalmente, hay un último nivel, que es el de las Unidades o Áreas de Gestión Clínica. Son servicios, o centros de salud, que se constituyen como gestoras de un presupuesto con la finalidad de cumplir unos objetivos específicos y que, ahora sí, llevan asociados, al menos en teoría, una serie de incentivos en función de su cumplimiento o no.

martes, 12 de noviembre de 2013

Tiatordos: de los tesoros que encontramos de camino

No podía quedar sin su post, el Tiatordos merece esto y más. Un pequeño recuerdo de aquel flechazo que viene de atrás.... de aquella primera vez en el Requexón, en Picos de Europa: ¿qué cumbre es la que se ve allí, la del anfiteatro? Coño, el Tiatordos, ¿no lu conoces?... Pues no, pero me acabo de enamorar... De eso hace... ocho... nueve años. 

Gracies, Amaro. Suya es la foto.
Hasta el sábado, años de morriña, de ganas de subir, de estar allí y de ver los Picos desde el otro lado de la barrera. De asomarme a la gran copa y dejar volar la imaginación. No acompañó el tiempo... pero encontramos tesoros que compensaron la ascensión.

El color y la textura de las hojas en Otoño...


Acebos increíbles...

 No podía faltar algún animal interrumpiendo el camino... ellas, siempre tan elegantes.


La historia natural del bosque en las entrañas de un arrugado tronco, árbol seco.


Espino amarillo... dándole el toque de color a un día gris sobre manto ocre.


Los restos amantes de árboles enlazados en un abrazo infinito.


Un fotógrafo de la National Geographic, que no contabiliza como tesoro, pero no pude evitar ponerlo... érase un hombre a una cámara pegado...


La seronda tumbada sobre la roca caliza. Una alfombra de colores.


Un árbol despistado que se siente vivo en una eterna primavera blanca.


Las primeras nieves sobre el pedreru, el que nunca falta en un buen picu que se precie.


Y la llambria sobre la que sentarse y contemplar la inmensidad. Desde ahí arriba parece que no existiera nada más que el paisaje. Y el silencio. El frío. Y la paz. Montañas infinitas, ocres, marrones y las primeras nieves en las cumbres más altas. Ese momento siempre hace especial la ascensión.

De fondo se escuchaba Stairway to heaven...

jueves, 3 de octubre de 2013

Yo sí soy ama de casa

Estaba leyendo un post escrito por una persona a la que sigo y admiro: Laura Mastellone y sus voladuras y erupciones. Dice en su post que ella no es ama de casa y, como siempre, me hizo pensar: ¿y yo?

Pues yo sí. Técnicamente lo soy: la casa es mía, no del banco, como suele ser habitual. Así que la ama, de momento, soy yo en exclusiva.

Coloquialmente también: me encargo, no sin desgana, de la compra, la lavadora o lavarropa, de la cocina, la limpieza, la plancha, de abrir las ventanas para que corra el viento y de autorizar entradas y salidas en nuestro "humilde" hogar. Entrecomillo humilde porque humilde y hogar, no casan. La explicación la dejo para otro momento.

Ya desde pequeñina, desbordada por la responsabilidad

Me ocupo de la crianza de un pequeño bribonzuelo de 6 años que, a pesar de lo orgullosa que estoy de él por todo lo bueno, resulta que también se comporta como niño al uso: llega a casa con notas de la profe recordándome que podría prestar más atención, podría hacerlo mejor, podría estarse un poco más quieto... y me toca a mí ponerme seria, a pesar de lo mucho que empatizo con él. Porque, aunque parezca mentira, hubo una vez en que yo fui niña y lo que no hablaba en casa, lo hablaba en el cole. Y me aburría muchísimo aprendiendo sintaxis, gramática, ortografía y haciendo dictados. Las mates eran otra cosa... Mucho mejor charlar con la compi de pupitre, o la de delante... Y ahora soy, la ama de nuestra casa, la que le dice: "churumbel, al cole se va a aprender, las risas y los juegos quedan para el recreo, el parque... el resto de tu vida". Con poco éxito. Claro. De eso sabía bastante mi madre: de regañinas infructuosas.

Soy ama de casa sin querer serlo y queriendo serlo. Porque no encontré co-amo que quisiera compartir, porque saber, saben todos. Puede ser porque impone mucho llegar a una casa en la que ya hay una ama y no se aceptan sumisiones. Nos desfallezco, sé que haberlos, haylos. Y oye, algún día igual aparece quien. Y entonces habrá jornada de puertas abiertas y cenitas para dos.

Tanto amo y ama me están trayendo al recuerdo las 50 sombras de Grey. Ese libro infumable, desde el punto de vista literario, tan de ama de casa, según dicen los expertos en márketing. Al margen de lo literario, puede tener su punto... y como contrapunto, Rayuela. Y su Maga, que no es ama ni señora.

Vaya, Laura. Cuánto me has hecho pensar. Gracias. Cualquier estímulo es bueno.



martes, 1 de octubre de 2013

De leones, huevones y mariquitas

Churumbel, este fin de semana te has superado. Llevo un par de días dándole vueltas a cómo transmitirte lo orgullosísima que estoy de ti y no encuentro más palabras que estas: te quiero. 

Por lo que eres. Por tu capacidad para adaptarte. Por las ganas que has puesto para llegar. Por el esfuerzo de olvidar lo cansado que estabas. Por los besitos que le has dado a Calcetines, el perrín de la familia que vive en el refugio de Vegabaño. Por lo rápido que te has metido a nuestros compañeros de cordada en el bolsillo. Por no quejarte. Por tirarte en el suelo y jugar con un tigre de plástico, como si realmente fuera una fiera. Por comerte un par de chuletas de cerdo después de haber visto y escuchado atentamente las explicaciones de Rosas sobre la matanza del gochu. Por emocionarte y llorar el sábado por la noche con la peli noruega en que unas niñas se escapaban para reclamar que el gobierno de su país impidiera que expulsaran a su amiga africana sin papeles. Porque cuando tocó ser un león, fuiste un león; y cuando decidiste que mejor ser mariquita, lo confesaste sin pudor y te quedaste de canguro de Nacho y Borja... Por la naturalidad con que asumiste que ese chaval tan gracioso que llevaba mallas bien pudiera ser una chica. Porque, oye, de todo hay. 
Haciendo un kit kat

¿Sabes que me gustaría? Que algún día tuvieras un grupo de amigos como el que nos acompañó este fin de semana. Un grupo con el que pudieras compartir momentos; ponerte el mundo por montera durante unas horas; aprender a reírte de ti mismo; sentirte valorado; querido; y hacer todos los años una escapada especial a un lugar mágico en el que recordar hazañas pasadas, magnificadas por el recuerdo compartido.
Nos acordamos de los ausentes. Y de las ausentes. 
Y agradecimos que a la noche hubiera una cena estupenda esperando; una ducha relajante y una cama en la que dormir. En eso se van notando los años.
Lo demás: el recuerdo de un paisaje que acompaña muchos de los mejores recuerdos. El picu Jario, tu primera vez. Peña Beza. Y sufrimientos. Y las personas, la amistad que se mantiene a lo largo de los años.
La Montaña: la paz.

Un recuerdo especial para Pedro, del Hostal Peña Santa, en Soto de Sajambre, por todas las atenciones y más...

Otro, para Dobra y Calcetines, por los juegos compartidos. "Mami... si ves a Calcetines le dices que le quiero... "

Un cariño para Nacho y Borja. No hay baby sitter más divertidos. Chicos, os tengo en la agenda.

Mención especial para los profesionales formados en la antigua FP, por su dominio de la sintaxis.

Es fantástico poder ser alternativamente leona, huevona y mariquita y que nadie te juzgue porque eso es, precisamente, lo que te hace ser una mas del grupo. 



lunes, 9 de septiembre de 2013

El Mercau

Volvieron el trasgu y el busgosu. La xana, el cura, la vieya. La bella y la bestia. El borrachu. Faltó la guardia civil... ahora que lo pienso, nadie la echó de menos...
El trasgu, pillao infraganti

Volvieron los puestinos de mermelada y miel. El de los hórreos hechos a mano en madera de la tierra. Las marionetas y el cuenta cuentos. Volvió el tiovivo "humano". Las galletinas de limón, y les casadielles. El pan de pueblo y los bizcochos caseros. Los bollinos preñaos de chorizu y de cabrales... ¡Cómo nos gusta comer!
Estaba también Pepe, con el carro del país, carretando neños y neñes por las calles del pueblo, yo creo que es la atracción que más seguidores tiene. No falla. 
Había cabritines. Y artesanía, obras de arte hechas con mucha paciencia y algo de madera. Con manos de trabajar en el campo reconvertidas a manos de artista.
Seguía Abelardo, detrás de la ventana de la cocina, observando cada detalle de lo que pasaba en el cantón.
Y la casa de la güela, casi parece habitada en los días del Mercau. El pueblu se llena de gente y cada casa revive. Es como si los de antes y los de ahora se volvieran a juntar para la fiesta del prao. Compartiendo sidres, chorizos y costilles. Fabes y arroz con leche. Todos juntos en la carpa, bailando y cantando y olvidando que unos ya no están.
Pepe, con los bueyes y el carro

Volvieron los juegos. Neños y neñes metidos en sacos, echando carreres por el pueblu; cogiendo manzanes con la boca de los calderos. Corriendo al trasgu, que se empeñaba en metese en cada casa que encontraba al paso. Y eran todas. Porque las casas del pueblo, este día, también están abiertas. Siempre hospitalarias.
Volvió Mercedes, dando una vuelta desde Piloñeta. Con sus casi 91 años, ahora en septiembre. De punta en blanco. Con sus ojos azul mar. Los ojos de mi padre. Cuando la veo no puedo evitar acordarme de él y perderme un poco en esos ojos que no recuerdo pero que intuyo en los de ella.
Volvieron la gaita, y los bailes. Porque no puede haber fiesta o mercau que se preste, que no tenga buena música. N´asturianu.
¡A bailar!

La banda sonora la pusieron "Asturiana Mining Company", con Lee Wolfe; canciones asturianes de siempre, con sonidos de ahora. Xotes asturianes para bailar, y para escuchar. Con la carpa abarrotada de música, sentimientos y sidra. Canciones evocadoras de otras épocas, de muchos que ya no están. De tiempos mejores para la tierra y para los de la tierra.


Volvió el orbayu, otru que no falla... el otoño a la vuelta de la esquina. Todos los años se repite: un día de verano y otro de otoño. Asturias en color y Asturias en sepia. 
Volvieron los globos de fuego y llenaron de luz la noche oscura del domingo. Deseos que volaron en el cielo y se perdieron camino de Peñamayor.
Volvió el mercau y, otra vez, fueron los vecinos, les vecines de Grátila los protagonistas del mejor mercau del verano en Asturias. Engalanando el pueblu, perguapu; cocinando postres ricos; preparando la parrilla; dando conversación a todo el que pasaba... Trabajo colaborativo, que Grátila, siempre fue innovadora. Viejos y jóvenes. Todos a una. Hoy habrán pasado el día trabayando, barriendo la paja, recogiendo la carpa, la parrilla, los puestinos. Y comentando el fin de semana, pensando ya en cómo mejorar para que el próximo sea, si cabe, un poco mejor.
Y el pueblo descansa y espera que el año que viene vuelva el mercao.

Gracies a todos, todas, por este fin de semana.